Cuando Miguel Cobos, nuestro presi, me planteó ir al Campeonato de Andalucía de Marcha en Ruta me pareció todo un reto. Nunca me había planteado competir oficialmente en marcha sino que mi idea siempre fue hacer marcha para evitar perder la forma física mientras estaba con la lesión de tendón rotuliano. Mi objetivo era la Maratón de Málaga de diciembre.

Aquel día 3 de febrero de 2018 llegué temprano a Algeciras: aunque Miguel ya me había explicado bastante bien todo, era importante ver con mis propios ojos otros atletas compitiendo en pruebas anteriores a la mía, sobre todo para observar en qué consistía toda esa burocracia de jueces dando avisos con tablillas, paneles y demás. Si ya iba nervioso de inicio, más nervioso me ponía cada vez que un juez daba avisos a otros atletas e incluso cuando descalificaban a alguno que otro por no marchar con una técnica demasiado depurada.

 

A las 17:00 ya me tocaba a mí, me puse al final para no tener mucha presión y no entorpecer a los “buenos”, y desde el pistoletazo de salida ya me quedé solo (el último).En mis primeros metros marchando me llega el primer aviso, luego un segundo aviso de otro juez, un tercer aviso de otro juez… Y solo llevaba un kilómetro y medio… Al cuarto aviso me podían descalificar, y ahí me relajé y empecé a disfrutar de la carrera, acumulando kilómetro a kilómetro sin avisos.

 

Eran 10 vueltas a un circuito de un kilómetro, se iba haciendo la noche y cada vez quedaban menos atletas marchando puesto que ya habían entrado en meta. Cuando sonó la campana de la última vuelta solo quedaban 5 ó 6 atletas marchando. “Un kilómetro más y esto está hecho”, pensé. Me di cuenta que ya marchaba solo, todos los demás atletas habían entrado y el público jaleaba. Última recta a la meta, unas cuarenta personas me hacen un pasillo, soy el último pero todos aplauden, increíble pero he conseguido terminar la prueba.

Como hacía frío, quería volver cuanto antes a Fuengirola, una hora y cuarto en coche. Antes de coger el coche quería saber mi tiempo oficial. Veo a otro atleta de mi categoría y me despido de él. “¿Me vas a dejar solo en el pódium?, me dice. “¿Pódium, qué pódium?”, le contesto yo. “Has pillado chapa!!”. La sorpresa es total: he llegado el último pero he quedado subcampeón de Andalucía en mi categoría, me espera el pódium, la medalla y las felicitaciones. Primera medalla para el TAC en competición oficial (gracias a todos, compis!).

“Miguel, ¿cuándo es la próxima prueba de marcha?””